Se usa para decir que alguien está a tope, con una energía tremenda y en modo imparable. Puede ser porque está re motivado, porque le está saliendo todo bien o porque anda encendido en lo que hace, sea en la cancha, laburando o de joda. Es un elogio con vibra bien misionera.
"Che, en el torneo Juan estaba a pleno fuego, corría todas, metía goles y encima se hacía el canchero. Lo mirabas y decías: hoy no lo para nadie."