Se usa cuando alguien se harta de una situación y decide mandarlo todo al carajo de golpe. Es como decir que rompe las reglas del juego, abandona el plan o cambia todo de manera brusca y sin mirar atrás. Suele sonar a berrinche épico, pero a veces también es un acto de dignidad bastante liberador.

"El jefe otra vez pidiendo informes a medianoche y yo dije que no más, que pateaba el tablero y me largaba a montar mi propio chuzo de arepas"

Se dice cuando alguien decide cortar por lo sano y cambiar las reglas del juego de golpe, sin pedir permiso. Es como tirar todo por el aire porque ya te cansaste de la rosca, del “vemos” y de lo de siempre. Puede ser valiente o un berrinche, depende del personaje. En Buenos Aires se usa bastante en laburo, política y quilombos varios.

"En la reunión todos chamuyaban con el PowerPoint y nadie decidía nada, hasta que la jefa se hinchó, pateó el tablero y largó: listo, se hace así y punto, el que no quiera que se baje."

Se dice cuando alguien se cansa del juego, de las reglas o del acuerdo y decide romperlo todo de golpe. Es como decir: hasta acá llegué, ahora hago lo que me da la gana, aunque se arme quilombo. Puede ser por bronca, por desesperación o por estrategia, pero siempre deja a los demás descolocados.

"En la reunión ya estaba todo cerrado, pero el jefe se calentó, pateó el tablero y cambió el plan a último momento. Nos dejó a todos recalculando y puteando bajito."

Convertirse en el héroe debajo del radar que, sin miedo y con un ingenio inesperado, revienta los esquemas y le da la vuelta al partido como si fuera una jugada maestra de fubolín.

"Durante el torneo de truco en casa de Lu, cuando todos estaban mirando para otro lado o discutiendo sobre quién robó cuántos porotos, Juancito pateó el tablero mostrando cuatro comodines pintados a mano, dejándolos sin palabras y recibiendo un aplauso entre risas."

Se dice cuando alguien rompe las reglas del juego o corta el show de golpe, cambiando la dinámica para su favor o dejando la cagá. Es como decir que tiró la mesa, se aburrió y decidió hacerla corta, sin avisar. Se usa en peleas, reuniones, pega o cualquier situación donde alguien se sale del libreto.

"Estábamos negociando piola y el jefe, de la nada, pateó el tablero: cambió las condiciones, se paró y dijo que si no nos gustaba, chao. Quedamos todos mirando como pollos."

Se dice cuando alguien se harta y decide romper las reglas del juego, armarla o cambiarlo todo de golpe, como si le diera una patada al tablero y volaran las fichas. Puede ser por coraje, berrinche o estrategia para salirse con la suya. No siempre es elegante, pero a veces es necesario.

"En la junta ya iban a firmar el trato y el jefe, bien digno, pateó el tablero: tiró el plan, cambió las reglas y nos dejó a todos con cara de ¿qué pedo?"

Se dice cuando alguien hace un movimiento brusco que rompe las reglas del juego y cambia todo de golpe. Es como tirar el plan por el aire, cortar con lo establecido y obligar a los demás a recalcular. Puede ser por bronca, por rebeldía o por puro capricho. Muy de cuando ya te cansaste y decís: listo, hasta acá.

"En la reunión todos seguían con el PowerPoint eterno y Juan pateó el tablero: apagó el proyector, pidió pizza y dijo que decidían ahí mismo, sin chamuyo."

Se dice cuando alguien rompe la dinámica y lo cambia todo de golpe, normalmente con una decisión o propuesta inesperada que deja al resto descolocado. Es como darle una patada al tablero de juego y obligar a empezar de otra manera. Puede ser para bien o para liarla, pero desde luego, aburrido no es.

"En la junta del lunes estábamos todos en modo siesta y va Pepe y patea el tablero: que las reuniones sean un escape room con pistas y castigos. El jefe tragó saliva y los de RR. HH. se quedaron tiesos."

Se usa cuando alguien se harta de una situación y decide mandarlo todo al diablo, sin miedo a las consecuencias. Es como cuando estás jugando, te cabreas y tiras el tablero con todas las fichas volando. Es un momento de ruptura total, de ya fue, aquí se acaba la paciencia y que se arme lo que se tenga que armar.

"Mi viejo dijo que ya estaba cansado de la chamba explotadora, pateó el tablero, tiró el carnet en la mesa del jefe y se fue diciendo que ahora iba a vender chelas en la playa."

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