Se usa cuando alguien se harta de una situación y decide mandarlo todo al carajo de golpe. Es como decir que rompe las reglas del juego, abandona el plan o cambia todo de manera brusca y sin mirar atrás. Suele sonar a berrinche épico, pero a veces también es un acto de dignidad bastante liberador.
Se dice cuando alguien decide cortar por lo sano y cambiar las reglas del juego de golpe, sin pedir permiso. Es como tirar todo por el aire porque ya te cansaste de la rosca, del “vemos” y de lo de siempre. Puede ser valiente o un berrinche, depende del personaje. En Buenos Aires se usa bastante en laburo, política y quilombos varios.
Se dice cuando alguien se cansa del juego, de las reglas o del acuerdo y decide romperlo todo de golpe. Es como decir: hasta acá llegué, ahora hago lo que me da la gana, aunque se arme quilombo. Puede ser por bronca, por desesperación o por estrategia, pero siempre deja a los demás descolocados.
Convertirse en el héroe debajo del radar que, sin miedo y con un ingenio inesperado, revienta los esquemas y le da la vuelta al partido como si fuera una jugada maestra de fubolín.
Se dice cuando alguien rompe las reglas del juego o corta el show de golpe, cambiando la dinámica para su favor o dejando la cagá. Es como decir que tiró la mesa, se aburrió y decidió hacerla corta, sin avisar. Se usa en peleas, reuniones, pega o cualquier situación donde alguien se sale del libreto.
Se dice cuando alguien se harta y decide romper las reglas del juego, armarla o cambiarlo todo de golpe, como si le diera una patada al tablero y volaran las fichas. Puede ser por coraje, berrinche o estrategia para salirse con la suya. No siempre es elegante, pero a veces es necesario.
Se dice cuando alguien hace un movimiento brusco que rompe las reglas del juego y cambia todo de golpe. Es como tirar el plan por el aire, cortar con lo establecido y obligar a los demás a recalcular. Puede ser por bronca, por rebeldía o por puro capricho. Muy de cuando ya te cansaste y decís: listo, hasta acá.
Se dice cuando alguien rompe la dinámica y lo cambia todo de golpe, normalmente con una decisión o propuesta inesperada que deja al resto descolocado. Es como darle una patada al tablero de juego y obligar a empezar de otra manera. Puede ser para bien o para liarla, pero desde luego, aburrido no es.
Se usa cuando alguien se harta de una situación y decide mandarlo todo al diablo, sin miedo a las consecuencias. Es como cuando estás jugando, te cabreas y tiras el tablero con todas las fichas volando. Es un momento de ruptura total, de ya fue, aquí se acaba la paciencia y que se arme lo que se tenga que armar.