Se dice cuando alguien no está rindiendo al cien, como si anduviera sin pilas. Puede ser por flojera, por estar enfermo, por sueño o porque la cabeza está en otra. Vamos, que estás funcionando a medio gas y se te nota. Muy útil para excusarte sin tanto drama, y suena bastante cotidiano.
"¡Chamo! Desde que me pegó esa gripe ando a media máquina, hoy no rindo ni pa' cargar la mochila hasta el salón."