En Lara se dice cuando te vas a pegar una siestica, normalmente después de almorzar, para quedar como nuevo. No es dormir toda la noche, es un ratito estratégico para recargar energía y seguir el día sin andar como zombi. Suena casero y bien de casa, de esas frases que te suelta tu mamá sin preguntar.
"Chamo, después de ese pabellón quedé pesado. Me voy a echar un cuarto un ratico y más tarde salimos a dar una vuelta, ¿oíste?"