Se dice cuando alguien le mete adorno de más a lo que cuenta, se echa flores o exagera para verse importante. Vamos, que está presumiendo o inflando la historia como si fuera la gran cosa. Aplica para chismes, logros y hasta tragedias. Muy de cantina y de sobremesa, y sí, a veces da risa.
Se usa cuando alguien exagera bien machín o adorna una historia para que suene más impresionante de lo que fue. Es como agarrar un taquito bien humilde y atascarlo de crema nomás para lucirse. Básicamente es tirar rollo de más, y la neta a veces hasta tiene su gracia cuando se pasan de creativos.
Se dice cuando alguien le mete exageración a lo que cuenta para verse más chido, más valiente o más exitoso de lo que fue en realidad. Vamos, que adorna la historia, la infla y la deja bien sabrosa, aunque sea puro cuento. Es como echarle crema de más al taco: se antoja, pero ya no te la crees.
Se usa cuando alguien se alaba de más, se pone de protagonista y exagera bien sabroso lo que hace o lo que ha logrado. Es como decir que se está adornando la historia nomás para quedar más chilo de lo que en realidad es. Es medio burlón, pero también cariñoso, porque a veces hasta da risa escuchar tanta crema en el taco.
Frase usada cuando alguien exagera bien duro sus logros o habilidades para lucirse más de lo que en realidad es. Es como inflar el ego hasta que parece globo de feria y todos sabemos que no es para tanto. Básicamente es adornar la historia nomás para quedar como la gran cosa, y la neta a veces hasta da risa.
Se dice cuando alguien le mete demasiado adorno a lo que cuenta, exagera la historia y la hace sonar más épica de lo que fue. Vamos, que le pone crema de más al taco y ya no sabes si creerte algo o si nomás anda de hocicón. Muy del norte para cachar al que anda inventando.
Se dice cuando alguien le mete demasiado adorno a lo que cuenta, exagera o se echa flores de más. Vamos, que la historia venía bien y de repente ya trae crema, doble queso y fuegos artificiales. Sirve para bajar a tierra al que anda de hocicón o para decir que no le crees ni tantito.
Expresión usada para describir cuando alguien exagera o adorna demasiado una historia.
Se dice cuando alguien exagera bien duro o le mete adornos de más a una historia para que suene más interesante o impresionante. Es como agarrar un cuento normalito y ponerlo bien sabroso nomás pa' lucirse. No siempre es mala onda, a veces hasta se agradece el show, pero todos saben que no fue tan así.