Se usa cuando alguien te resulta insoportable o te da mala espina, como si te cayera pesado de verdad. No es que te haya hecho algo enorme, a veces es pura vibra: su forma de hablar, de presumir o de meterse donde no lo llaman. Muy de México, y sí, suena medio rudo pero es común.
"No manches, ese vato me cae gordo, llega de metiche y luego se hace el chistoso. Mejor ni lo invites a la carnita asada porque nomás anda buscando bronca."