Tener poca vergüenza y actuar sin importar lo que piensen los demás, a veces incluso de manera descarada.
Se dice de alguien con una jeta impresionante, de esos que no tienen vergüenza ni aunque se la regalen. Te sueltan una excusa malísima, se quedan tan anchos y encima te miran como si el raro fueras tú. Vale para escaquearse, colarse o pedir favores a lo loco. Y sí, da una rabia fina.
Se dice de alguien que tiene un morro que se lo pisa, que pide, exige o se cuela sin vergüenza ninguna, como si el mundo le debiera algo. Vamos, descaro nivel experto: te suelta una excusa cutre, te mira fijo y encima se ofende si le dices que no. Y lo peor es que a veces hasta le sale bien.