Se dice cuando alguien endulza o adorna una historia de más, hasta que suena a cuento chino. Vamos, que le echa azúcar a paladas a lo que cuenta para quedar bien, impresionar o hacerse el héroe. No es mentir descarado siempre, pero sí exagerar bonito. Y a veces queda tan dulce que empalaga.

"José siempre azucaria sus viajes, que si en el Orinoco le ganó un pulso a un tiburón y luego se fue tranquilo a comerse una arepa."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!