Cuando alguien está de mal humor o medio depre, y anda arrastrándose por todos lados sin ganas de hacer nada.
Expresión muy usada en el norte de Chile para decir que alguien anda de pésimo humor, medio bajoneado o con la mala onda a tope. Es como cuando la persona anda tirando mala vibra por todo, sin ganas de nada y respondiendo cortante. Pobres perritos, que no tienen la culpa, pero igual quedan metidos en la frase.
Se dice cuando alguien anda bajoneado, amurrado o con la cara larga, como si la vida le estuviera pegando combos gratis. Es estar sin ganas de nada, medio apagado y quejumbroso, aunque no lo diga. No va de perros, va de actitud: puro desánimo dando vueltas por ahí. Y sí, suena feo, pero es muy chileno.