Se dice cuando vas tieso, con poca pasta o directamente sin un duro. Es la típica excusa andaluza para no apuntarte a planes, invitar o soltar un euro, porque la cartera está en modo desierto. Puede sonar medio en broma, pero el mensaje es claro: hoy no se fía ni el aire.
Se dice cuando vas justito de pasta, con el presupuesto temblando y la cartera pidiendo auxilio. Es como admitir que ahora mismo no estás para tirar cohetes, normalmente porque te has pegado un buen homenaje o te has venido arriba con planes, cañas y caprichos. Muy de después de fiesta, vaya.
Se usa para decir que alguien trae muy poca lana, que anda sin varo para andar gastando a lo loco. Es como admitir que la quincena ya se fue en tacos, gasolina y cheves, y ahora solo queda aguantar vara hasta que caiga más dinero. Es una forma relajada y medio chusca de decir que estás medio en la ruina, pero con estilo.
Se dice cuando vas justito de pasta, con el monedero temblando y la cuenta en modo supervivencia. Suele salir después de un finde de cañas, tapas, conciertos o cualquier plan que te deja tieso. Es una forma muy de calle de admitir que ahora mismo no estás para derrochar, y que toca apretarse un poco.