Se dice cuando traes el día en chinga y no paras ni tantito, como si fueras a toda velocidad. Sirve para hablar de alguien súper ocupado, con mil pendientes, o de una jornada que te trae corriendo de un lado a otro. No es literal, claro, pero se siente bien real cuando ya ni te da tiempo de respirar.
"Aguanta, compadre, ahorita no puedo, ando a mil por hora entre la chamba, los mandados y el jefe que nomás anda fregando."