Se usa cuando algo te da una flojera tremenda, te aburre o te da cero ganas de hacerlo. Es como decir qué lata, qué fome o qué plan más pesado. Muy chileno y bien de diario, perfecto para quejarse sin armar drama. Ojo que también puede sonar medio ordinario según el contexto, pero se entiende al tiro.
En Trujillo se usa para decir que algo está bravazo, muy bueno o que te ha dejado impresionado de lo chévere que está. Es una expresión positiva, de emoción genuina, nada que ver con el doble sentido de otros países. Suena raro si no eres de la zona, pero cuando la pillas, engancha bastante.
En Tacna y en varias partes de Perú se usa para decir que algo está muy bueno, que está bravazo o que te ha encantado. Es una forma bien coloquial de mostrar entusiasmo y admiración por algo que te parece chévere. Eso sí, mejor usarla entre patas, que con la abuela igual no queda tan fino.