Se dice cuando algo te deja con la espinita y te quedas pensando, medio intrigado o con curiosidad porque no entiendes cómo pasó o de dónde salió. Es como quedarte picado, pero en versión bien de calle: te arde la duda y no lo sueltas hasta averiguar. Pasa mucho con chismes, compras raras o gente presumida.
"Vi a José llegando con un iPhone nuevo y yo quedé picao, ¿y este de dónde sacó esa plata? Seguro fue un cambalache raro, porque ayer andaba pelando."