Se usa para describir a la persona que se va a un viaje existencial por cualquier tontería, como si estuviera buceando a mil metros para buscar un caballito de mar. Es el típico que analiza todo, le busca doble sentido a lo más simple y termina complicando lo que era un plan relajado. A veces hace gracia, pero también cansa.
En Piura le dices profundazo a la persona que se arma toda una novela por cualquier tontería. Se raya, analiza de más, se ofende o se pone intensa por cosas mínimas y termina convirtiendo una pavada en drama de tres temporadas. Es como decir que alguien se va al fondo emocional sin necesidad, y la verdad a veces hace gracia verlo.