En La Rioja se dice que alguien está pescado cuando anda pilladísimo por otra persona, medio embobado y sin enterarse mucho de lo que pasa alrededor. Es como si le hubieran lanzado el anzuelo al corazón y hubiera picado de cabeza. Suena gracioso, pero todos hemos estado así de tontos alguna vez.
En La Pampa se usa para hablar de alguien que se engancha al toque con cualquier moda, tendencia o boludez nueva. No cuestiona nada, ve algo en redes y ya está comprando como si fuera la última coca del desierto. Es medio inocentón, medio ansioso, y hay que admitir que a veces da ternura verlo caer siempre.