En el País Vasco fardar es ir de sobrao, enseñar lo que tienes y dejar claro que estás encantado de haberte conocido. Puede ser por el coche, por el curro, por el cuerpo o por lo que sea. No siempre es malo, a veces hasta hace gracia, pero si te pasas quedas más pesado que un bocata de ladrillos.
Cuando alguien se echa flores y presume a tope de sus logros o posesiones, sacando pecho como un pavo real en plena iglesia.