Se dice cuando alguien se pone a presumir, a darse importancia o a venderse como si fuera la leche por algo que en realidad es normalito. Vamos, que se viene arriba y se marca un discurso de campeón sin ser para tanto. Muy de barra de bar y de colega que no se aguanta ni él.
Se usa para hablar de alguien que presume, se hace el importante o intenta quedar por encima contando cosas exageradas o directamente inventadas. Es el típico colega que siempre tiene una historia más épica que la tuya, aunque huela a cuento desde lejos. A veces hace gracia, pero también puede cansar bastante si se pasa de listo.