Se dice cuando alguien anda acelerado, emocionado o pasado de revoluciones, como si tuviera un motorcito prendido y no pudiera quedarse quieto. Puede ser por una buena noticia, por nervios o por pura euforia. En Norte de Santander suena muy de parche, de esos días en que uno no se calla ni un segundo.
"No se puede ni hablar con Juancho, ese man anda entuciao desde que se ganó el premio del colegio y no suelta el cuento ni pa’ respirar."