Se dice de alguien que va pasado de revoluciones, nervioso o hiperactivo, como si tuviera la cabeza encendida a tope. Puede ser por café, por estrés, por no haber dormido o por estar dándole mil vueltas a todo. Vamos, que no para quieto ni un segundo y está más eléctrico que el enchufe.
"¡Chacho, Pepe! Para ya con el café, que llevas desde las siete y estás como una bombilla, no paras ni pa’ sentarte un minuto."