Se dice cuando alguien está nervioso, inquieto o no puede estarse quieto, como un cuy metido en un tronco buscando salida y moviéndose a mil. Sirve para describir esa ansiedad previa a un examen, una cita o cuando te cae una bronca. Bien norteño, bien gráfico, y bastante real.
"Pata, antes de exponer estaba como cuy en tronco, caminaba de un lado a otro y hasta se me cayó el plumón, qué palta."