Se dice cuando traes los nervios a tope, inquieto, como con un brinco en la panza que no te deja estar quieto. Es esa sensación de ansiedad antes de un regaño, un examen o cuando ya sabes que la regaste. Suena chistosa porque te imaginas el canguro saltando ahí dentro, y sí pega.
"Cuando la profe dijo que hoy sí revisaba la tarea, Juan andaba con el canguro puesto, moviendo la pierna como licuadora y sudando frío en el pupitre."