Se dice cuando alguien está bien al garete: alborotado, fuera de control o haciendo cosas sin mucho sentido, como si se le hubiera ido el juicio a pasear. Puede ser por emoción, por pariseo o porque se pasó de palos. Es bien boricua y sirve tanto para vacilar como para regañar, según el tono.
"Mano, anoche Juan estaba bien algarete en la fiesta: se trepó a la mesa, pidió el micrófono y arrancó a dar un speech de piñas coladas y reguetón."