Expresión bien boricua para decir que alguien está descontrolado, medio loco o actuando sin lógica, como si se le hubieran cruzado todos los cables. También se usa para cosas que están hechas un caos total, sin orden ni sentido. Es de esas frases que sirven tanto para el pana que se fue en brote como para la fiesta que se salió de control.
En Puerto Rico se dice cuando algo o alguien está fuera de control, alborotado o en puro desorden. Puede ser una fiesta, un corillo o hasta tu vida cuando se te juntan los revoluces. No siempre es malo, a veces es caos divertido, pero casi siempre implica que nadie está mandando y todo va a lo loco.