Se dice de alguien que está trabajando con buena vibra, sin amargarse y hasta vacilándose la jornada. No es que no chambee, al contrario, cumple, pero lo hace relajado, con sonrisa y sin drama. Suele ir con ese tono bien peruano de que la chamba pesa menos cuando hay buen humor. Y sí, da envidia sana.
"Oe causa, mira al pata: desde temprano está chambiando alegre, cantando y barriendo como si fuera su concierto, y encima ya terminó primero."