Se dice en plan broma cuando alguien desaparece y no contesta mensajes ni llamadas. Es como soltarle que, ya que no da señales de vida, al menos mande señales de humo, como si viviera perdido en el monte o en una cueva. Sirve para apurar con cariño, con un toque de sarcasmo.
"Oe, ¿seguís vivo o qué? Te escribí ayer y ni visto. Ya pues, aunque sea mandá señales de humo, que no soy adivino."