Se dice cuando algo está difícil, se puso feo o se armó un quilombo y no se ve una salida fácil. Es el típico comentario resignado de cuando la cosa no pinta bien y toca remarla. Muy de charla cotidiana, con ese tono de “y bueno, vamo’ a ver qué sale”.
"Che, ¿viste cómo quedó el auto después del choque? Ta complicado dejarlo pronto pa’l finde, vamos a tener que manguear otro, qué bajón."