En Bogotá se dice de un man que está muy bueno, bien vestido y con pinta de galán. Es el típico que pasa y deja a medio mundo mirando, como un bombón con patas. Puede sonar coqueto y hasta un poquito atrevido, pero es más halago que otra cosa. Si te lo dicen, vas ganando.
"Uy, mira ese man saliendo del TransMilenio, todo perfumado y con flow. Ese sí es un papito, ¿o qué?"