Se dice cuando alguien se pone a repetir la misma historia una y otra vez, como disco rayado, hasta que el resto ya se la sabe de memoria y le da pura lata escucharlo. Es una forma bien de talla para cortarle el show al que se agranda o no suelta el cuento. Útil y medio pesada, pero efectiva.
"Ya po, deja de peinar la cancha con lo del salmón gigante, si ya nos lo contaste como diez veces y nadie te cree, compa."