En Bogotá se dice cuando alguien se planta firme y no se deja pasar por encima. Es como marcar un límite y decir hasta aquí, de aquí no me muevo, así te hagan pataleta o te salgan con chantaje. Sirve para defender principios, una decisión o simplemente el orgullo. Suena terco, pero a veces toca.
"La jefa quería que me quedara gratis hasta tarde y yo me paré en la raya: mi hora se respeta. Se emberracó, pero ni modo, que contrate más gente."