Se dice cuando vas a una casa, reunión o rumba donde la excusa oficial es saludar, pero el plan real es caerle a la parrilla. Implica carne asada, humo en la ropa, birras frías y chisme sabroso. Es como decir voy a socializar, pero con la barriga por delante. Y sí, casi siempre terminas repitiendo.
"Mañana caemos donde Carlos a ir de visita a la parrilla, así que lleva hielo, compra unas birras y no te pongas ropa fina, que sales oliendo a humo y feliz."