En Colima se dice cuando te avientas algo con exceso y sin medida: gastar de más, armar el plan en grande o ponerte bien loco, como si fueras dueño del mundo. Es ese mood de “hoy no hay límites” y luego toca pagarla con cruda, cartera vacía o regaño. Pero qué sabroso se siente.
"Ayer caímos a la fiesta y la imperiamos macizo: pedimos chelas, botana y hasta banda, y en cinco minutos ya no quedaba ni un cacahuate."