En Caldas se dice cuando alguien está comiendo a paso de tortuga, picando la comida de a poquitos y demorándose una eternidad, como si estuviera midiendo cada bocado con gotero. Se usa para meterle presión con cariño, tipo: deja la delicadeza y termina de una vez. Suena regañón, pero tiene su gracia.
"Dale pues, que la función empieza en media hora y vos ahí haciéndole la gota al plato, ¿qué, te pagan por masticar lento o qué?"