Se dice cuando estás sin dinero, pero sin un sol, vamos. Es el típico estado de andar misio, a dos velas y mirando la billetera como si fuera un desierto. Se usa mucho para bajarte de un plan, pedir fiado o avisar que hasta nuevo aviso toca modo ahorro. Duele, pero es real.
"Oe causa, ¿vamos por unas chelas y su cevichito? Imposible, estoy sin plata, ando misio y el bodeguero ya me mira feo cuando paso."