Se usa para decir que alguien está muy atractivo físicamente, con un cuerpazo que da gusto mirar y una presencia que llama la atención. Es como decir que está tan bueno que te derrites solo de verlo. Es una expresión muy coloquial y juguetona, aunque a veces suena un pelín babosa, pero oye, también tiene su gracia.
Se dice cuando alguien está muy atractivo o buenísimo, de esos que entran por los ojos y te dejan medio tonto. No va de lácteos, va de piropeo directo y bastante común en España. Puede sonar un poco baboso si lo sueltas sin confianza, pero bien dicho tiene su puntito.
Se usa para decir que alguien está muy bueno, que está tan atractivo que te deja medio bobo de solo mirarlo. Es un piropo bastante común y suena más juguetón que vulgar. Básicamente es la forma simpática de decir que esa persona está para comérsela, aunque no sea precisamente un plato de fiambre.