Se usa para hablar de alguien que le da mil vueltas a un tema y no llega a nada, como si estuviera enredado y sin saber por dónde tirar. Es muy de cuando una persona se raya, repite lo mismo una y otra vez y al final no suelta nada claro. Vamos, que marea más que ayuda, pero oye, tiene su gracia escucharlo.
"Macho, deja ya de darle más vueltas que un cabo suelto al tema del curro, que llevas tres días rayado y todavía no sabes ni qué quieres hacer."