Se dice cuando alguien está borrachísimo, pero específicamente por haberle dado duro al fernet, casi siempre con coca. Es ese punto en el que caminás en zigzag, el equilibrio se toma franco y el famoso solo una más parece una idea brillante. Muy de juntada porteña, con resaca incluida.
Se usa para describir un pedo monumental a base de fernet con cola, la pócima oficial del cordobés fiestero. No es estar borracho normal, es nivel leyenda, cuando ya hablás raro, abrazás desconocidos y al otro día no recordás ni cómo volviste. Es medio peligroso, pero hay que admitir que el nombre tiene mucha gracia.