Angie
Argentina
Tengo la costumbre de ponerle motes a las plantas y de pedir perdón cuando me olvido de regarlas. Me pierden las croquetas, los mercadillos raros y los mapas viejos, aunque luego me oriento fatal hasta en mi propio barrio. A veces desayuno aceitunas, no sé defenderlo pero tampoco pienso dejar de hacerlo. Me sé un montón de datos inútiles sobre pulpos y me río con chistes tan malos que dan la vuelta y acaban siendo buenísimos. Si me pillas en confianza, te cuento por qué una vez intenté aprender a silbar con una bellota.