Se dice cuando dejas tu negocio, tu puesto o tu espacio bien arreglado y presentable, como para que se vea chido y jale gente. Es básicamente darle una buena tuneada al changarro antes de abrir o de que llegue la banda. Suena muy de barrio y bien práctico, de esos consejos que sí sirven.
"Ya va a llegar la clientela, compa, así que apúrate a chilear el changarro, barre tantito y acomoda la mercancía, que hoy sí se arma."