En Chile se usa para hablar de alguien novato, con poca experiencia o que recién está entrando a un grupo, pega o ambiente. No tiene que ver con estar calvo, es más bien el nuevo del curso, del trabajo o del equipo. A veces se dice con cariño, aunque también puede llevar un tonito de talla pesada, según el contexto.
En Ecuador se usa para referirse a un chico o una chica joven, como decir muchacho o chamaco, a veces con tono cariñoso y a veces solo descriptivo. También se puede usar para alguien que no es tan joven pero tiene actitud de pelado, medio inmaduro o juguetón. Es de esas palabras que sirven para casi todo el mundo menor de treinta y pico.
En Iquitos decir que alguien está pelado es decir que está sin un mango, sin plata para nada, pelado de billetes. Se usa en plan vacilón con el pata que ya se quemó todo el sueldo en chelas, mototaxi y juergas. Es una forma medio cruel pero cariñosa de recordarle que anda más misio que nunca.
En Santa Cruz pelado es la forma más típica de llamar a un amigo, compa o pana, sobre todo si es joven. Es como decir colega o bro, con ese sabor camba bien relajado. No tiene nada que ver con estar calvo, aunque la palabra engañe un poco. Suena cercano, de confianza y bastante callejero, la verdad.
En Ecuador, pelado o pelada es una forma bien común de decir chico o chica, como decir chamo, pelao o simplemente joven. Se usa entre panas, en la calle o en confianza, y puede sonar cariñoso o medio mandón según el tono. No es insulto, es más bien un vocativo del día a día.
En Colombia, pelado es una forma muy común y relajada de decir niño, pelao o joven. Sirve para hablar de un muchacho cualquiera, a veces con cariño y a veces medio regañón, según el tono. También se usa para referirse a alguien inmaduro o muy pelao. Es de esas palabras que suenan a barrio.