En Boyacá güeva se usa para hablarle a alguien joven, medio despistado o que todavía no sabe mucho de la vida. Suena a regaño pero en el fondo es medio cariñoso, como cuando uno se burla del parcero porque la embarra cada rato. Eso sí, depende del tono, porque si se dice bravo ya no suena tan tierno que digamos.
En Caldas se usa güeva para hablar de alguien extremadamente perezoso, que le huye a cualquier esfuerzo y vive aplazando todo. Es esa persona que ve un vaso en la mesa y prefiere morirse de sed antes que pararse a traer agua. Suena fuerte pero cariñoso, y hay que admitir que a veces describe a medio barrio.