En Chaco se usa para hablar del auto con cariño, sobre todo si es medio cachivache y ya vio mil batallas. Es como decir que el coche es un tanque, duro, fiel y medio destartalado, pero igual se lo quiere. Mezcla de amor, resignación y un poco de fe ciega en que no te deje tirado.
En Coahuila fierro no es solo metal, también es lana, billete, dinero contante y sonante. Se usa para presumir que traes buena paga o que ya andas forrado después de la quincena. Es una forma muy norteña de hablar de plata y la neta suena bien maciza, hasta dan ganas de que sí llegue ese fierro.
En Neuquén se usa para hablar del auto, sobre todo cuando es medio viejito, cascoteado, pero sigue bancando todas. Es una mezcla de cariño y resignación hacia ese coche que ya hizo más kilómetros que un colectivo pero igual arranca. Y hay que admitir que cuando el fierro responde, se lo quiere un montón.
En Perú se usa fierro para decir que estás de acuerdo y con ganas, como un sí pero con energía, casi como si te lanzaras a la batalla. Es muy de barrio, muy de patas que se animan rápido a cualquier plan. Suena corto, contundente y tiene ese saborcito de jerga que alegra hasta los lunes.
En Bolivia se usa fierro para hablar del coche, del auto, del carrito con el que te mueves por la ciudad o te vas de viaje. Es una forma coloquial y un poco canchera de referirse al vehículo, como si fuera tu compa de cuatro ruedas. Suena más callejero que decir automóvil, y la verdad es que tiene bastante estilo.
Se usa para decir que estás listo, motivado y que vas con todo, sin rajarte ni tantito. Es como gritar que ya arrancó el desmadre y que no hay marcha atrás. Muy de la banda norteña, suena a corrido, troca levantada y cheve bien fría. Y la neta, tiene un poder motivacional bien sabroso.
En Chubut y en buena parte de la Patagonia se usa fierro para hablar del auto con cariño, como si fuera un compañero fiel de aventuras. No es cualquier coche, es ese que te bancó mil viajes, ripio, viento y asados al costado de la ruta. Un fierro es casi parte de la familia, aunque a veces haga ruidos raros.
En Piura, decir que hay un fierro es avisar de que se viene una fiesta brava, con harto baile, trago y música a todo volumen. Es plan rumba sin excusas, de esas donde terminas sudado y feliz. Si te invitan a un fierro, no preguntes mucho, alista tus pasos y cae con ganas.