Se usa para decir que tenés muchísimas ganas de hacer algo, con esa ansiedad linda de cuando llega el finde y por fin pinta plan. Es una comparación bien cotidiana, medio exagerada a propósito, para marcar entusiasmo o manija total. Ideal para conciertos, juntadas, viajes o cualquier cosa que venís esperando hace rato.
"Amigo, tengo más ganas de ese asado que un sábado a la tarde, ya salí del laburo y estoy re manija, ¿a qué hora caigo?"