Se dice cuando alguien va con cara larga, enfurruñado o medio mosqueado, como si estuviera castigando al mundo con el silencio. Suele ser por una chorrada, pero la actitud es de drama total. Vamos, que está de morros y no hay quien le saque una sonrisa ni con pintxos.
"Le dije que hoy tocaba elegir peli a mí y se quedó todo el rato llevando morros, ni palomitas quiso. Luego se enfada si le digo que parece un crío."