Se dice cuando sales con la excusa más tonta, das una vuelta por el barrio y acabas montando vida social sin querer. Te cruzas con gente, te paras a charlar, te lías con un plan improvisado y cuando te das cuenta ya no vuelves a casa a la hora que dijiste. Pasa más de lo que uno admite.
"Salí a por pan dos minutos y me hice una plaza, me encontré con los panas y acabé echando un fútbol hasta que anocheció."