Se dice de alguien que está entero, fresco y con una energía que da envidia, como si no se cansara nunca. Es el típico que se clava una noche corta, se manda un entrenamiento y encima llega sonriendo. Suena medio absurdo, y justo por eso queda gracioso cuando alguien está demasiado bien para lo que tocaba.
Se dice de alguien que está re fachero o muy atractivo, de esos que entran y sube la temperatura del lugar. La gracia es compararlo con un yogur bien frío en pleno verano: algo tentador, fresco y que te dan ganas de probar. Es medio en joda, medio piropeo, y queda bien bien santafesino.