Se dice cuando andas corto de plata, apretado y contando los reales para llegar a fin de mes. Es estar pelando, sin un duro y con la cartera haciendo eco. En Cojedes suena bien de calle y sirve tanto para quejarse como para pedir una mano sin decirlo tan directo. Y sí, da risa, pero pega.
"Compadre, ando necesiao mal, hoy fui a la bodega y tuve que devolver hasta el refresco. Si te cae un tigrito este finde, me avisas y resolvemos algo."