Se dice para invitar o empujar a alguien a que se anime y se sume al plan, aunque sea algo tranqui y sin tanta ciencia. Es como un “ándale, ya, cáele” con sabor norteño, medio insistente pero buena onda. Sirve cuando el otro anda dudando o poniendo pretextos y tú nomás quieres que se deje caer.
"Ya deja de hacerte del rogar, compa, véngase al cabo. Nomás vamos a la carnita asada con unas cheves y luego nos regresamos temprano."