Se dice cuando querés dejar claro que la situación la tenés agarrada de la nuca: todo planificado, sin improvisar y sin que se te prenda fuego nada. Es como decir “tranqui, yo me encargo” y que no cunda el pánico. No es la frase más lunfarda del mundo, pero sirve para tirar seguridad y calma.
"¿El asado, la música y la tía preguntando por el novio? Dejá nomás, yo tengo todo bajo control, che. Vos sentate y cebate unos mates."