Se le suelta a alguien cuando está diciendo una burrada, inventando una excusa malísima o actuando como si no tuviera dos dedos de frente. Es como decirle: ubícate, espabila y piensa un poquito antes de hablar. Va con tono de burla cariñosa, aunque si lo dices duro puede picar. Y sí, suena sabrosísimo.
"Chamo, ¿vas a llegar tarde otra vez y decir que te secuestró una iguana? Péinate, gallito, que nadie te cree y la jefa ya está prendida."