Se dice cuando estás harto, saturado o ya no puedes más con una persona o una situación. Es ese punto en el que te han dado la brasa tanto que te sale el resoplido solo. Muy de soltarlo con cara de pocos amigos y rematar con un ya vale, que me tenéis frito.
"Juan, como me pidas otra vez que te ayude con la mudanza, reviento. Estoy hasta el moño, búscate a otro pringao y deja de darme la brasa."